

En 2014 entró en vigor la Ley 16/2013 de 29 de octubre por la que se establecen determinadas medidas en materia de fiscalidad medioambiental y se adoptan otras medidas tributarias y financieras.
Dicha norma crea el impuesto sobre los Gases fluorados de Efecto Invernadero.
El impuesto sobre gases fluorados de efecto invernadero es un tributo de naturaleza indirecta que recae sobre el consumo de aquellos productos comprendidos en su ámbito y grava , en fase única , el consumo de estos productos atendiendo al su potencial de calentamiento atmosférico.
En consecuencia desde 1 de enero de 2014 , las empresas instaladoras y/o mantenedoras tenemos la obligación de aplicar dicha tasa , que grava la recarga de los refrigerantes utilizados , en caso de fuga, en sus máquinas o instalaciones frigoríficas.
Queda excluido de la aplicación de tasa, el refrigerante utilizado en las nuevas instalaciones.
El pasado 28 de noviembre de 2014 se publicó la Ley 28/20145 que modifica la Ley 16/2013 que introduce una serie de ajustes técnicos “para lograr una mayor seguridad jurídica”.









